viernes, 15 de octubre de 2010

Tired Pony, el último supergrupo. Esperemos que sea el último.

Si en todas las facetas de la vida han habido fracasos y ridículos varios, la escena musical no iba a ser una excepción. En los últimos años, hemos visto como nuestras inmensas expectativas ante algún álbum por editarse o una nueva banda musical recién llegada se ha traducido en una enorme decepción, o cuanto menos en una jugada con más pena que gloria.
En este apartado último podríamos incluir los últimamente conocidos como supergrupos, “término utilizado para describir a grupos de música formados por artistas que habían tenido fama y respeto en grupos anteriores o a nivel individual”. Realmente uno no sabe si estas nuevas formaciones nacen con imperiosa necesidad de ganar algo de dinero, o si su única pretensión es elaborar un trabajo de notable calidad. Por poner un ejemplo y para ser justos, si al señor Chris Cornell de Soundgarden, en 1990, le dió por formar una banda junto con Eddie Wedder y otros miembros de Pearl Jam, lo mínimo que podríamos esperar es un disco que superase la calidad de “Superunknown” o “Ten”, a mi juicio los mejores trabajos de las dos bandas matrices del proyecto, ¿no?. Pues bien, el único álbum de Temple Of The Dog estaba bien, pero no era para tirar cohetes.

A esto me refiero, que de vez en cuando y últimamente con mayor frecuencia, nos encontramos ante uno de estos grupos. En esos casos, uno no sabe si bajarse el disco y regalarlo en el top manta, hacer caso omiso, o montar un chiringuito de beneficencia para los autores.
Cierto es que el último caso hasta la fecha, Tired Pony, una nueva banda formada por miembros de Snow Patrol, R.E.M., y Belle & Sebastian, es de los más salvables, pero a lo largo de los últimos veinte años ha habido otros que no había por donde cojerlos.

Podemos empezar por nuestra propias fronteras, donde el más escandaloso ejemplo tenía como protagonista a Bunbury y Bushido, aquel trabajo que le unió temporalmente a Shuarma, Carlos Ann y Morti. En éste caso, optaré por aquello de “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. Menos mal que Don Enrique salvó los muebles en su siguiente proyecto, “El Tiempo de Las Cerezas”, está vez junto a Nacho Vegas.

Otros casos para echar a correr son los de Zwan, Electrafixion, God Help The Girl, los proyectos de Billy Corgan, Ian McCulloch y Stuart Murdoch respectivamente. Ciertamente no es que sean malos trabajos (que para mí algunos lo son), pero si que es verdad que quedan muy distantes de las expectaivas y de lo realizado con cada una de sus principales formaciones. Otro caso, tal vez más salvable, es el de The Tears. La banda que formaron Brett Anderson y Bernard Butler grabó “Here Come The Tears” en 2005, y aunque éste es disco bastante aceptable, aún así está a años luz de los dos primeros trabajos de Suede.
Existen otros casos también más contemporáneos, como The Last Shadow Puppets, The Reindeer Section o Velvet Revolver, pero la gran oleada de superbandas tuvo lugar en los sesenta y setenta, con formaciones como The Dirty Mac o Travelling Wildburys. En los ochenta, también tuvieron su efímero momento Tin Machine y The Power Station, con David Bowie y John Taylor de Duran Duran respetivamente. En ninguno de los casos, dicho proyecto fue superior a sus principales publicaciones

Podríamos seguir hurgando en la yaga, incluso tocando a otros veteranos de guerra como Crosby, Stills, Nash & Young, pero prefiero no crearme enemistades.






No hay comentarios: